Mis Principitos

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Han estado conmigo mis hijos durante unas semanas, y hemos hecho una cosa especial que quiero contarte e, incluso, sugerirte que la hagas también si te apetece.

Verás, compré antes de su llegada un ejemplar del libro El Principito, de Saint Exupery, y me lo hice envolver para regalo. La primera noche que pasaron conmigo, les hice la cena y una vez servida les entregué el paquete. “Es el mejor libro que se ha escrito”, les dije cuando lo abrieron.

Miraron el libro llenos de curiosidad, y entonces les pregunté: “¿Queréis que os lo lea un rato mientras cenáis?”. Asintieron de inmediato, con las bocas llenas de patatas fritas.

A los tres nos encanta desde siempre leer un poco antes de irse a dormir. Confieso que no lo hago con la frecuencia que ellos querrían, pero siempre lo disfrutamos muchísimo. A veces les leo un cuento, dramatizándolo y haciendo voces diferentes, y me escuchan en silencio colgados de mis palabras. Otras, las que mejor lo pasamos, me invento improvisando sobre la marcha un cuento, locuras sobre ranas que se cansan de vivir en los arroyos y desean vivir en los árboles, o de pequeños potros que saltan con todas sus fuerzas en las noches de luna llena hasta que alcanzan las estrellas para ver quien duerme en ellas con la luz encendida. Siempre intento que contengan unos valores y que tengan un mensaje sobre cosas que considero importantes: la bondad, la valentía, el esfuerzo, el atreverse a ser diferente … cosas así, encarnadas en animalitos locos que hacen cosas inesperadas y aprenden y enseñan de ellas. Hay siempre un aire mágico entre nosotros tres cuando antes de dormir compartimos uno de estos momentos.

Pero esta vez quería que fuera el enorme libro del Principito el que nos uniera, y afortunadamente me dijeron que sí, que querían que les leyera un poco mientras comían.

Leí algunos de los primeros capítulos, haciendo las voces del niño y del piloto, y les pregunté si querían que siguiera leyendo … sí, quisieron. Les estaba encantando y escuchaban en silencio mientras cenaban.

Acabaron la comida y dejamos el libro con una señal marcando donde nos habíamos quedado. Y a la noche siguiente continuamos … y así unas cuantas noches más. Les hacía la cena, nos sentábamos y mientras ellos comían yo les leía un capítulo tras otro de las aventuras del pequeño Príncipe. A veces me detenía y hablábamos de los baobabs o de los señores serios que no tenían tiempo, o de las rosas.

Mis principitos son sensibles e inteligentes, y me han regalado varias noches maravillosas de comunión alrededor del libro de Saint Exupery. Uno de cuyos pasajes más célebres dice que las cosas esenciales son invisibles a los ojos … como el amor compartido. No sé si me entiendes … :)

One Response to “Mis Principitos”

  1. maria de blanco Responder

    Te entiendo perfectamente. Era, y sigue siendo( aunque ya han crecido y no tengo a quien contarselos, jeje) uno de mis momentos preferidos un autentico placer el contar un cuento, sumergirme en la historia y ser esos personajes, ser niña, vamos. Ellos, como niños que son, se entregan. Uno como adulto, se hace niño y tambien se entrega, y en esa entrega hay verdad, hay Amor, el tesoro que se vive. Enhorabuena por tus vivencias. Me ha encantado como cómo has relatado ese momomento tan especial. Un abrazo

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