Educar en silencio

Hola, quería compartir hoy contigo algunas reflexiones que he escrito para un curso en Sakya Tashi Ling en el que participo como alumno …

… pienso que la sociedad en la que vivimos tiende a educarnos de una forma limitativa y perniciosa: nos educa en el miedo, en la búsqueda de que nos acepten los demás en lugar de aceptarnos nosotros mismos, en que somos lo que poseemos y en la competitividad. Tenemos decenas de miles de impactos diarios en ese sentido. La publicidad, los modelos de “triunfador”
habituales, los papeles protagonistas en el cine, la forma en que funcionan los trabajos, nuestros padres …

Me gustaría vivir en una sociedad en la que todo y todos educáramos en lo siguiente:

- en transcender nuestras limitaciones y en explotar nuestras potencialidades

- en que querernos a nosotros mismos está en la base de que los demás nos quieran

- en que recibes lo que das, así que la mejor manera de que te quieran es querer tú sin esperar nada a cambio

- en que el miedo nos limita, nos paraliza, nos hace sufrir y nos quita nuestra libertad, así que hay que enfrentarse a nuestros miedos, entender a qué apegos o faltas de autoestima responden, y superarlos

- en que es más quien más da, no quien más tiene ni quien más quita, así que hay que enriquecer nuestro ser, nuestra capacidad de dar

- en que cada uno solo compite consigo mismo, en que esto es una carrera, si, pero una carrera contra nuestras propias limitaciones, nuestras zonas oscuras, nuestras faltas de luz. Yo no me miro más que en mi propio espejo

- en que importan mucho más los motivos que los resultados, así que triunfa más quien no consiguió lo que se propuso pero lo hizo por buenas razones, que quien consiguió sus objetivos, que estaban basados en motivaciones perjudiciales

- en que la expresión “no puedes” se usa muy poquito, especialmente con los niños

- en que educar sea proporcionar las herramientas para que el otro sea feliz, y lo sea en libertad.

Una sociedad que educa, que educamos, en definitiva en crecer como personas para, juntos, ser más. Una sociedad en la que las personas admiradas no son los que tienen grandes logros materiales sino los de grandes consecuciones espirituales o sociales. Una sociedad en la que los termómetros del éxito no son ni el coche que se conduce, ni la marca del reloj que llevas, ni dónde pasas tus vacaciones ni el tamaño de tu jardín … sino el número de personas que te quieren, las veces que sonríes de corazón al día, las que tus palabras y tus actos están en consonancia con tu forma de pensar, y la misma está fundamentada en la virtud y la bondad. En que se nos enseña que triunfa quien muere mejor persona de la que nació, y a cultivar (y cosechar) eso enfocamos nuestros pensamientos, palabras y actos.

Todo lo que hacemos para promover una sociedad así, creo humildemente que es EDUCAR con mayúsculas. Y se puede hacer en silencio: viviendo así.

Namaste :)

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